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El Blog para emprendedores

  • “He perdido más de nueve mil oportunidades en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. Me han confiado veintisĂ©is veces el tiro ganador y he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y por eso he tenido Ă©xito" -Michael Jordan

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Mostrando entradas con la etiqueta tolerancia. Mostrar todas las entradas
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viernes, 7 de noviembre de 2014


Todos los humanos pueden ser exitosos, pero pocos están dispuestos a pagar el precio. Considera las siguientes frases, según el precio que requiere llevarlas a cabo, sus resultados y un ejemplo:

1. No te conformes.
Precio: tiempo, esfuerzo, dedicaciĂłn, creatividad.
Resultado: extraordinario. Las personas son extraordinarias porque hacen cosas extras que las ordinarias no hacen.
PelĂ­cula de ejemplo: Jobs (Ashton Kutcher)

2. Haz con gusto lo que viene a tus manos.
Precio: cambio de actitud, saber aprovechar las oportunidades.
Resultado: inspirador. Las cosas hechas con actitud agregado al talento impactan vidas.
Película de ejemploJerry McGuire (Tom Cruise y Renée Zellweger)

3. Los ganadores nunca se rinden; los que se rinden nunca ganan.
Precio: fuerza de voluntad, resistencia, tolerancia al rechazo.
Resultado: triunfo. Para los que nunca se rinden por lograr sus metas el fracaso no existe, sĂłlo el aprendizaje.
PelĂ­cula de ejemplo: En busca de la Felicidad (Will Smith)

4. El éxito comienza con la voluntad; ten dominio de ti mismo.
Precio: templanza en la adversidad, autocontrol, disciplina.
Resultado: auto realizaciĂłn. Estar bien con uno mismo es vital para estar bien con los demás.
PelĂ­cula de ejemplo: Locos de ira (Adam Sandler y Jack Nicholson)

5. Aprende a decir 'si' a aquello que te acerca a tu propĂłsito.
Precio: decirle 'no' a las distracciones atractivas, disciplina, orden, enfoque.
Resultado: ideal. Se puede tener Ă©xito en muchas cosas pero alcanzarlo en aquello que realmente uno se lo propone, es lo mejor.
PelĂ­cula de ejemplo: Si, Señor (Jim Carrey)

viernes, 26 de octubre de 2012




La valoraciĂłn de las diferencias (mentales, emocionales, psicolĂłgicas) es la esencia de la sinergia. Y la clave para valorar esas diferencias consiste en comprender que todas las personas ven el mundo no como es, sino como son ellas mismas.

Si yo viera el mundo como es, ¿de quĂ© me servirĂ­a valorar las diferencias? ¿Por quĂ© habrĂ­a de molestarme siquiera en prestar atenciĂłn a alguien que está «fuera del camino»? Mi paradigma es que soy objetivo; veo el mundo tal como es. Todos los otros se dejan enterrar por las minucias, pero yo veo todo el cuadro. Por ello me llaman «supervisor»: tengo una «supervisiĂłn».

Con ese paradigma nunca seré efectivamente interdependiente, ni siquiera efectivamente independiente. Me limitarán los paradigmas de mi propio condicionamiento.

La persona verdaderamente efectiva tiene la humildad y el respeto necesarios para reconocer sus propias limitaciones preceptĂşales y apreciar los ricos recursos que pone a su disposiciĂłn la interacciĂłn con los corazones y las mentes de otros seres humanos. Esa persona valora las diferencias porque esas diferencias acrecientan su conocimiento, su comprensiĂłn de la realidad. Librados a nuestras propias experiencias, constantemente padecemos una insuficiencia de datos.



¿Es lĂłgico que dos personas disientan y que ambas tengan razĂłn? No es lĂłgico, es psicolĂłgico. Y es muy real. Usted ve al Quijote de la Mancha y a Sancho Panza, yo veo sĂłlo el rostro del Quijote. Los dos miramos el mismo dibujo, y los dos tenemos razĂłn. Vemos los mismos trazos, las mismas formas. Pero los interpretamos de diferente modo, porque hemos sido condicionados para ello.

A menos que valoremos las diferencias de nuestras percepciones, a menos que nos valoremos recĂ­procamente y creamos en la posibilidad de que ambos tengamos razĂłn, de que la vida no sea siempre un «o esto o aquello» dicotĂłmico, de que casi siempre hay terceras alternativas, nunca podremos trascender los lĂ­mites de ese condicionamiento.

Lo Ăşnico que yo puedo ver es al Quijote. Pero comprendo que usted vea alguna otra cosa. Y lo valoro. Valoro su percepciĂłn. Quiero comprender.

De modo que cuando tomo conciencia de la diferencia de nuestras percepciones, digo: « ¡Bien! Usted lo ve de otro modo. AyĂşdeme a ver lo mismo que usted».

Si dos personas tienen la misma opinión, una de ellas es innecesaria. Para mí no representaría ninguna ventaja comunicarme con alguien que sólo ve a la anciana. No necesito hablar, comunicarme, con alguien que esté de acuerdo conmigo; quiero comunicarme con usted porque ve las cosas de modo diferente. Valoro esa diferencia.

Al hacerlo, no sólo aumento mi propia conciencia; también lo estoy afirmando. Le ofrezco aire psicológico. Retiro el pie del freno y libero la energía negativa que usted tal vez haya invertido en la defensa de una posición particular. Creo un ambiente para la sinergia.



Fragmento Adaptado del libro "Los 7 hábitos de la Gente Altamente Efectiva" de Stephen Covey