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El Blog para emprendedores

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miércoles, 29 de octubre de 2014


¿Te gustarĂ­a ser más rico financieramente de lo que actualmente eres? Seguramente que si. Pues hemos preparado una serie de frases que debes tener en cuenta y saber cĂłmo aplicar en tu vida para ser una persona con finanzas exitosas. (TambiĂ©n comĂ©ntanos cuál es tu favorita y por quĂ©).

1. La riqueza está entre tus orejas.

2. Tus decisiones o la falta de estas determinan tu riqueza.

3. Nunca corras de tus miedos.

4. Mira en el espejo, esa es tĂş competencia.

5. Gana o aprende, nunca pierdas.

6. EnamĂłrate del proceso antes del resultado.

7. Los errores son la prueba de que estás intentando.

8. Pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia.

9. No quites hábitos, sustitúyelos.

10. ¿Quieres resultados? Entrena como si los quisieras.

viernes, 21 de septiembre de 2012



Un modo de determinar cuál es nuestro cĂ­rculo de preocupaciĂłn consiste en distinguir los «tener» y los
«ser». El cĂ­rculo de preocupaciĂłn está lleno de «tener»:

«Me sentirĂ© contento cuando tenga casa propia».
«Si tuviera un jefe que no fuera tan dictador...»
«Si tuviera una esposa más paciente...»
«Si tuviera un hijo más obediente...»
«Si ya tuviera mi tĂ­tulo...»
«Si tuviera más tiempo para mĂ­...»

El cĂ­rculo de influencia está lleno de «ser»: puedo ser más paciente, ser sensato, ser cariñoso. El foco está en el carácter.

Siempre que pensemos que el problema está «allĂ­ afuera», este pensamiento es el problema. Otorgamos a lo que está ahĂ­ fuera el poder de controlarnos. El paradigma del cambio es entonces «de afuera hacia adentro»: lo que está afuera tiene que cambiar antes que cambiemos nosotros.

El enfoque proactivo consiste en cambiar de adentro hacia afuera: ser distinto, y de esta manera provocar un cambio positivo en lo que está allí afuera: puedo ser más ingenioso, más diligente, más creativo, más cooperativo.

Uno de mis relatos favoritos aparece en el Antiguo Testamento, y constituye una parte fundamental de la trama de la tradición judeocristiana. Es la historia de José, vendido como esclavo en Egipto por sus hermanos a la edad de diecisiete años. Podemos imaginar lo fácil que le hubiera resultado consumirse en la autocompasión como siervo de Potifar, obsesionarse con las maldades de sus hermanos y sus nuevos amos, y con todo lo que no tenía. Pero José fue proactivo. Trabajó sobre el ser. Y al cabo de poco tiempo, estaba a cargo de la casa de Potifar y de todo lo que Potifar tenía, por la confianza que supo despertar en él.

Llegó el día en que José cayó en una situación difícil y se negó a comprometer su integridad. Como consecuencia, fue encarcelado injustamente durante trece años. Pero volvió a ser proactivo. Trabajó en el círculo interior, en el ser y no en el tener, y pronto estuvo a cargo de la administración de la cárcel y finalmente de toda la nación egipcia, solamente subordinado al faraón.

SĂ© que esta idea constituye para muchas personas un cambio dramático de paradigma. Es mucho más fácil culpar a los otros, al condicionamiento o a las condiciones por nuestra propia situaciĂłn de estancamiento. Pero somos responsables —tenemos «habilidad de respuesta»— de controlar nuestras vidas y de influir poderosamente en nuestras circunstancias trabajando sobre el ser, sobre lo que somos.

Si tengo un problema en mi matrimonio, ¿quĂ© es lo que gano mencionando continuamente los pecados de mi esposa? Al decir que no soy responsable, hago de mĂ­ una vĂ­ctima impotente; me inmovilizo en una situaciĂłn negativa. TambiĂ©n reduzco mi capacidad para influir en ella: mi actitud de regañar, acusar y criticar simplemente hace que ella se sienta ratificada en sus propias flaquezas. Mi capacidad para influir positivamente en la situaciĂłn se va desvaneciendo y desaparece.

Si realmente quiero mejorar la situación, puedo trabajar en lo único sobre lo que tengo control: yo mismo. Puedo dejar de pretender poner en orden a mi esposa y trabajar sobre mis propios defectos. Puedo centrarme en ser un gran esposo, una fuente de amor y apoyo incondicionales. Con suerte, mi esposa sentirá el poder del ejemplo proactivo y responderá con la misma moneda. Pero, lo haga o no, el modo más positivo en que yo puedo influir en mi situación consiste en trabajar sobre mí mismo, sobre mi ser.

Hay muchos otros modos de trabajar en el círculo de influencia: ser un mejor oyente, un esposo más afectuoso, un mejor estudiante, un empleado más cooperativo y dedicado. A veces lo más proactivo a nuestro alcance es ser feliz, sonreír auténticamente. La felicidad, como la desdicha, es una elección proactiva. Hay cosas, como el clima, que nunca estarán dentro de nuestro círculo de influencia. Pero una persona proactiva puede llevar dentro de sí su propio clima psíquico o social. Podemos ser felices y aceptar lo que está más allá de nuestro control, mientras centramos nuestros esfuerzos en las cosas que podemos controlar.



Obtenido de: Los 7 hábitos de la Gente Altamente Efectiva, de Stephen Covey